Bienvenidos de nuevo a un fin de semana deportivo de la mano del reportero gráfico más desastroso del momento.
Hoy le toca el turno al futbol, en concreto, al encuentro que disputaron el "equipo" de la localidad murciana de Murcia contra el otro equipo rojillo pero que vestía de negro, seguramente, de luto por la inminente muerte del otro "equipo".
Para empezar aquí tenemos el flamente estadio donde se disputó el monólogo mallorquín, precioso estadio en el que se disputarán partidos de la muy honrosa categoría de plata. Estaba en su sino ser un campo de segunda, precisamente fue inaugurado con un partido internacional entre España (equipo segundón donde los haya) y Argentina (que como sabeis el nombre viene del latín Argentum=plata), de aquí que este campo será para jugar partidos de la segunda categoría o categoría de plata.
Comenzó el partido con un movimiento seco y rapido en el centro del campo, con tal que pitó el señor de amarillo, a partir de aquí lo llamaremos colegiado, que según la gente que asistía al estadio se llama saque de centro. A partir de ese grandioso momento, los que iban vestidos con pantalón corto empezaron a pegarle patadas a un balón y/o esférico, aunque algunos usaron el melón que llevan encima de los hombros. Curioso juego este.
Los jugadores vestidos de negro, incluso uno llevaba pintado el cuerpo de negro (se llamaba Webo, curioso cuanto menos pues los huevos son blancos

), jugaban muy bien por la banda (dato, este, también curioso, pues no vi ningún músico en el terreno de juego).
Muy pronto, los visitantes lograron el primer gol. De cabeza lo consiguió este jugador, y les debió gustar mucho al público pues le gritaba "hijo dura, hijo dura". Que gusto da tener gente que desea que lo bueno dure y perdure.
Fue avanzando el partido y que sorpresa me llevé cuando vi a un jugador que, además de vertir de un color diferente al de los demás, ¡¡¡COGÍA EL BALÓN Y/O ESFÉRICO CON LAS MANOS!!!. Vi que esta nueva situación no era justa, o jugabamos todos con las manos o con los pies, pero no unos con las manos y otros con los pies, no, eso no es así. Pero he aquí mi sorpresa que nadie decía nada, así que procedí a hacer lo mismo que los demás, me callé, y continué viendo el pobre espectáculo que daban.
Al poco tiempo del primer gol, el jugador que lo metió dijo: "no quiero marcar el segundo, toma Arango marcalo tu". Dicho y hecho, como muestra el momento en el que procede a darle el balón y/o esférico a Arango.
Fue aquí cuando creí que me había equivocado de lugar, pues el público le decía al jugador que fumara, pensé que estaba en una boda o bautizo. La gente le animaba diciendole "hijo fuma, hijo fuma".
Conforme transcurrían los minutos a los del equipo local se les veía que estaban de buen rollito con el equipo visitante, pues les dejaban marcharse muchas veces con el balón hacia su portería, pero como suele haber en muchos sitios, siempre hay algún borde que estropea el juego, y ese no era otro que el era distinto a todos, el guardameta. Este no hacía otra cosa que fastidiar las jugadas que sus compañeros le facilitaban a los contrarios. Lo dicho, un borde.
Aquí fue, que cuando se llegó a los 45 minutos de juego, el de amarillo, perdón, colegiado sopló un aparatito que llevaba en la boca y produjo un sonido, el cual, hizo que los jugadores se fueran todos del campo. Que obediencia, que buen hacer, un señor pita y todos le hacen caso, así da gusto, no como lo que está haciendo el gobierno.
Después de esperar un ratito, volvieron a salir los jugadores, seguramente se fueron a miccionar, porque no se aguantaban. Hacen bien, que si no luego te da infección de orina y se pasa muy mal.
Comenzó el segundo tiempo igual que el primero, solo que esta vez Güiza dijo que quería marcar él el tercer gol, y, coño, que así lo hizo. Sentimos mucho no poder ofrecerselo, por problemas ajenos a nuestra voluntad, y a que pillaba en el quinto pino, no pudimos hacer la foto pertinente. Y es que no es justo, si vas a marcar un gol, y lo quieres marcar en la otra portería, perfecto, pero luego marcalo donde estaba yo para así hacerte las fotos pertinentes. Que poca consideración tuvo. Después de este gol, se oían más los grillos que los comentarios de los aficionados.
En esto que los de aquí dijeron vamos a ver si hacemos algo y se estiraron un poco, como cuando te acabas de levantar, pues igual.
Incluso marcaron un gol, pero el colegiado hizo caso de las señales que le hacía uno que iba vestido igual que el y que le indicaba con una bandera (debe ser marinero) que no valía el gol. Los aficionados al ver esto, invitaron al señor de la bandera a que se fuera a trabajar, claro pensaron ¿qué hace aquí un marinero?, con lo que decían "hijo curra, hijo curra". He aquí el momento del disparo.
Como ocurría en el equipo local, en el visitante había un tío borde también. Los murcianicos le tiraban el balón y él, ¡con las manos!, despejaba el balón, como diciendo: "que no quiero el balón, ¡leñe!".
A todo esto, el jugador que me caía bien, Güiza, me decepcionó un poco. Después de haber marcado dos goles y haber dado otro, va el tío y marca otro. ¡Será egoista!. Le echaron el balón y en lugar de centrar para que otro marcara, dijo "este lo marco yo y además tiro el balón por un sitio por el que no llegue el guardameta". Es que hay que ser borde. Pobre portero. Güiza no tuvo lo que el nombre del portero indica, Carini.
En fin, al poco tiempo, los de rojo se pusieron a coser y trenzaron una buena jugada que acabó en gol. Ese detalle me gustó, por lo menos, no se van de vacio del partido, y eso es de agradecer, en esta vida tan ruín da gusto que todos sean generosos y dejen al contrario que marque algún gol para que se vayan contentos a casa. Está muy bien, si señor.
En esto, que cuando yo estaba tan agusto, sin pasar frío y disfrutando con mi cámara, va el colegiado y pita el final del partido. Yo creo que era un tanto vanidoso, pues al ver que la gente se iba del campo este pensó: "se va la gente, no me quieren ver más, esto es de ser mal educados, ¿cómo pueden irse sin despedirse de mi?, no me han dicho nada, yo que me he puesto tan elegante con esta camiseta amarilla-reflectante para que me vean y sepan donde estoy en todo momento. Son unos desconsiderados. ¡Hala me voy!. ¡Fin del partido!. Y me llevo la pelota para que no podais jugar más". Y se acabó todo.
Pero de todas formas, creo que todos se fueron contentos, los de las ensaimadas se fueron muy contentos con la victoria y los de los pimientos también se fueron muy contentos pues el año que viene jugarán en la división de plata, que siempre vale más que la primera división. O no lo creeis vosotros también. División, plata. División es un termino malo, división=dividir=separación=cada uno por su lado. Y plata es un metal precioso. Que mejor que jugar con un metal precisoso a que te dividan. Lo dicho todos contentos.
Un saludo.
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