Desde Sao Paolo volamos directamente a Manaus, la ciudad industrial de la cuenca amazónica, capital en su día de la producción de caucho. Una ciudad con olor a antiguo esplendor que, si bien ha perdido su apogeo, todavía guarda el orgullo de quien sabe que un día fue punto referente en el mundo entero. Basta para ello ver su teatro: el mejor teatro del mundo. Aquí la ciudad desde el río:
Ciudad que vive en los márgenes del río Amazonas y, por ello, vive en la selva, de la selva y para la selva amazónica. El agua es su vida y su trabajo.
Nuestra primera noche la pasamos en la ciudad, donde llegamos a eso de las doce de la noche. Por la mañana, una pequeña lancha a motor nos daría un paseo por el Amazonas para enseñarnos los puntos más emblemáticos, como el famoso "encuentro de las aguas", donde ambos afluentes, uno de aguas negras y otro de aguas marrones, se unen en un único río sin llegar a mezclarse por kilómetros.
En el río, la gente ha encontrado la forma de llevar adelante sus propios negocios con gasolineras y tiendas flotantes. O como nuestro hotel -flotante- donde podías disfrutar de la belleza de la selva y del agua.
La selva amazónica está en el hemisferio norte, por lo que realizamos nuestra visita en pleno invierno. Esto significa que la lluvia era nuestra compañera diaria (junto con su amigo, más conocido como cielo plomizo y aburrido...) y el nivel de las aguas es todavía bajo. Sin embargo la vegetación sigue mostrando su belleza gracias al río.
Ya en el hotel nos comunicaron el plan de la visita: paseo en canoa por el río, pesca de pirañas, caza del cocodrilo amazónico, paseo por la selva y demás... Estos tres días, completamente aislados del mundo, ya que los teléfonos móviles no tenían cobertura, nos movimos siempre en barca...
Y disfrutamos de la grandeza y exuberancia de la selva. Lugar donde se pueden encontrar miles de especies de flores, animales y donde aquellos que disfruten de la macrofotografía podrían disfrutar de horas interminables... Como nuestro objetivo macro se quedó en Suecia... os pongo sólo algunas ideas...
Al tener el agua, también se pueden aprovechar los reflejos para buscar otras imágenes más artísticas...
Es verdad que se nota un gran respeto por la naturaleza, pero parece que ciertas medidas continuarán destruyendo hectáreas y hectáreas de selva. Como botón de muestra dos fotos -que he tratado muy artísticamente- del enorme puente que cruzará el Amazonas (con más de 40 Km de carretera) y el contraste entre construcción y naturaleza.
Sin más un saludo y, cuando pueda, la siguiente entrega.
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Retratar la realidad no como es, sino como la muestro; expresando las cosas que digo conforme a la verdad, mas sin concluirlas, de modo que todo lo demás, el contexto y el espíritu sugeridos por la escena, sean trabajo del espectador.
Arturo Pérez-Reverte (El Sol de Breda).
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