Últimamente tengo que sacar tiempo de debajo de las piedras para poder tener un poco de tiempo libre y dedicarme a revisar las fotos que me quedan pendientes por ahí, que son muchas.
Ahora me gustaría compartir con vosotros este último viaje que Galatea y yo hemos podido hacer a Brasil. Estuvimos todo un mes y visitamos varias ciudades que intentaré mostraros poco a poco.
Nuestra primera parada fue Sao Paolo (vuelo desde Estocolmo – Amsterdam – Sao Paolo en KLM). Ciudad cosmopolita, de unos 20 millones de habitantes, centro financiero del país y con una síntesis étnica increíble: la mayor comunidad japonesa del mundo fuera de Japón, y otros muchos grupos étnicos.
Debo apuntar también que no está bien eso de que te digan que vayas con cuidado a un país. Cada brasileño se convierte inconscientemente en un ladrón. Vas, literalmente, acojonado. La cámara en la bolsa –si te atreviste a sacarla de la caja fuerte del hotel–. La sacas para hacer una foto y ni te atreves a tirar una segunda con otro ángulo, no vaya a ser que te roben… Así los primeros días… Y luego, vas caminando por un parque, y ves a un tío, todo fresco, con la D300 colgada al cuello y como si nada.
El primer día lo dedicamos a un reconocimiento general de la ciudad: el metro (por el que pasan todos los días 5 millones de personas), los principales parques de la ciudad, entre ellos Ibirapuera, con su monumento a los héroes. Aquí una vista de la ciudad desde el parque:
Después fuimos recorriendo los barrios más famosos, como Libertade –el barrio japonés de Sao Paolo–, donde pudimos ver un Tori:
Otros barrios famosos son Sé, La calle 25 –donde se puede visitar la Catedral–
Más barrios: Brás, José Paulino, La avenida Paulista:
Esta avenida es la calle principal de la ciudad. En ella los negocios, sedes de empresas, bancos y demás se suceden uno detrás de otro. También se pueden encontrar museos famosos, como el de arte moderno, que deja un lugar al arte entre tanto cemento:
Una de las joyas de la ciudad, está precisamente escondida en esta avenida, y es la casa de las rosas. Una casita de dos pisos, escondida entre tanto rascacielo, con jardín estupendo, lleno de rosas y otras flores:
El “centro histórico” de la ciudad se llama el Patio del colegio. Y es que, literalmente, era el patio del colegio de los Jesuitas. A partir de aquel colegio la ciudad empezó a desarrollarse. Hoy en día es un pequeño museo:
Un punto de visita importante es el Parque Iberoamericano: centro de exposiciones y muestras de la ciudad.
Además de ser un complejo artístico importante, por sus diferentes salas de exposiciones. Es famoso por intentar representar a todos los países de Iberoamérica. La escultura más famosa del complejo es una mano extendida:
Termino mostrándoos otra vista de la ciudad:
Y dos semi-retratos a unos mismos que estaban en uno de los parques que visitamos. Me llamaron tanto la atención por su atuendo y la forma en que estaban, que no pude resistirme a fotografiarlos y a mostrároslos.
Un saludo
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Retratar la realidad no como es, sino como la muestro; expresando las cosas que digo conforme a la verdad, mas sin concluirlas, de modo que todo lo demás, el contexto y el espíritu sugeridos por la escena, sean trabajo del espectador.
Arturo Pérez-Reverte (El Sol de Breda).
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